Mirada científica
Un gen que proviene del perro mejora la adaptación del lobo al cambio climático
Un gen que proviene del perro mejora la adaptación del lobo al cambio climático
A priori, podría pensarse que el cruce de un lobo con un perro provocaría la degeneración de la especie salvaje y la haría menos competitiva para luchar por su supervivencia en la naturaleza. Sin embargo, este tipo de hibridaciones con animales domésticos, lejos de perjudicar a las poblaciones de lobos, suponen para estas una ventaja adaptativa frente al cambio climático.
Jennifer Leonard, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EBD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de publicar en la prestigiosa revista Science un trabajo en el que demuestra que la mutación genética responsable de la pigmentación negra que se observa en muchos lobos (Canis lupus) de Norteamérica deriva de la hibridación con perros domésticos.
"A medida que los hábitats disponibles en la tundra se deterioran debido al avance del calentamiento global, la frecuencia de la mutación que provoca el color negro de los lobos podría aumentar aún más en las latitudes del norte", aseguran los autores del estudio, entre los que hay científicos estadounidenses, italianos y canadienses.
El melanismo, como se conoce al color negro en los seres vivos, ha generado importantes ejemplos para ilustrar la teoría darwinista. El caso clásico para mostrar el avance de la adaptación y la selección natural es el de las polillas inglesas durante la Revolución Industrial. Aquellas que tenían las alas blancas pasaban desapercibidas sobre los troncos blancos de los chopos, mientras que las negras eran cazadas con mayor facilidad. Pero la contaminación generada por la actividad de las fábricas oscureció los troncos, haciendo que las polillas negras estuvieran desde entonces mejor adaptadas que las blancas.
Las implicaciones de este estudio son amplias y controvertidas. Así, como consecuencia del calentamiento global, se ha sugerido que la supervivencia de las poblaciones de lobos de la tundra puede estar comprometida, ya que este hábitat está desapareciendo. Los autores del estudio plantean la posibilidad de que la supervivencia de estas poblaciones podría haberse visto favorecida por la hibridación ocasional con perros. De este modo, la hibridación, un fenómeno que amenaza a muchas poblaciones naturales, podría ser beneficiosa en este caso. Los autores indican que la diversidad que existe en especies domésticas puede contribuir a que haya más diversidad en las salvajes, ayudando así a su supervivencia a largo plazo.
Los científicos han descubierto que la misma mutación se encuentra en lobos americanos, italianos, perros de muchas razas, e incluso en coyotes americanos (Canis latrans). Para explicar la presencia de esta mutación en estos grupos de animales tan diversos, podría pensarse que apareció hace más de un millón de años (cuando los linajes evolutivos de lobos y coyotes se separaron) y que las distintas especies heredaron la mutación a partir del ancestro común. Sin embargo, un estudio detallado de la diversidad observada en cada especie ha permitido a los investigadores rechazar esta hipótesis y ha demostrado que, en realidad, esta mutación apareció mucho más recientemente en perros y luego fue introducida en las otras especies mediante hibridación.
Algunos estudios han sugerido que, al igual que el color blanco es beneficioso para los lobos que viven en la tundra nevada, el color negro de algunos lobos puede incrementar su probabilidad de supervivencia, quizá ayudándolos a pasar desapercibidos mientras cazan. Esta fuerza selectiva, al aumentar la supervivencia de los lobos negros, podría explicar que esta mutación se encuentre en frecuencias relativamente altas en algunas de las poblaciones salvajes estudiadas (como entre los lobos que viven en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos).
Miguel G. Corral
Marzo 2019
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Signatus